¿Qué podría ser mejor? - Shaila en La Trastienda
“Hoy es un día especial… se fue uno de los buenos, uno de los nuestros” se lamenta Joaquín Guillén por la partida del Indio Solari en los primeros minutos del recital. Apenas tres cuadras separan La Trastienda de Plaza de Mayo y los Shaila, congruentes con los treinta años que tienen como banda, no le escaparon al contexto en un show que quedará en la memoria de todos y todas..
Shaila cerró el viernes la gira “Mañanas por los barrios”, gira que empezó hace dos años en el C Art Media y, según la propia banda, fue el feedback de ese recital el que los motivó para volver definitivamente. “Mañanas”, el disco que marcó un hito transversal para el grupo tanto a nivel musical como de convocatoria, fue la excusa para volver al rodaje por los barrios (Temperley, Martinez y La Plata, entre otros), llenar Obras y telonear a Bad Religion.
“Esto no es nuestro” afirma Joaco refiriéndose a ellos como banda. “Esto es nuestro” reafirma jugando con la gramática del plural inclusivo y comentando que el escenario está abierto para quien quiera subirse, igual… esto es redundante. Una Trastienda y un escenario sin vallas funcionan como una suerte de invitación implícita para que el público Shailero lo haga propio después de algún mosh.
Con Lash Out como invitados y un recital anunciado para las 21:00hs, Alrededor de las 21:15hs se apagaron las luces y se escucharon los primeros acordes de “Cuando no quieras sentir”. Además de repasar todo “Mañanas” tocaron clásicos de otros discos como “Eva”, contando que tuvieron la oportunidad de pensar en voz alta el feminismo desde su perspectiva, algo que no era habitual hace 20 años en la escena, “El engaño”, “A la derecha de la cruz” y “Yo” fueron, entre otros, los que complementaron la lista.
“Este tema no lo vamos a tocar más” amenazaron antes de empezar con “Martes”, otra canción de la placa “Mañanas” y aprovecharon para anunciar que el 27 de Julio entrarán a grabar las baterías del nuevo disco que según Santiago Tórtora, uno de los guitarristas, va a ser más “Hardcore” y se comprometió con presentarlo en unos meses.
Shaila ya es una banda de padres. Hacen chistes con estar viejos, con que les duele la cintura e incluyen a su público en esto, hacen un ida y vuelta e incluso reconocen caras de fans que siguen a la banda desde hace décadas y les reclaman “¡Hace mucho no te veía!”. Shaila también es una familia, tanto es así que sus hijos suben al escenario a saltar, a cantar y a pasar un rato memorable que serán recuerdos imborrables con el público de una Trastienda que les aplaude los juegos inocentes que proponen.
Si bien Joaquín es el frontman de la banda, todos los integrantes tienen su momento. “Olé olé olé Guido” se escucha después de un solo de batería, Yasser se ganó ovaciones y chistes por parte de sus compañeros. Pablo Coniglio, en su salsa durante la hora y media de show desde las sombras y los coros, es la pata fundamental para que Shaila suene como lo hace, con nuevos arreglos, ideas y sonidos frescos,
Ya no hay tanto pogo ni tanto mosh, se divisan algunos pero ya no es la norma, por lo menos en esta fecha. “Espero que se suban acá así ven lo hermoso que es tenerlos de frente” insiste Joaquín antes de cerrar el show con “Cansado y aburrido”, las luces prendidas y alrededor de 20 personas subiendo y bajando constantemente del escenario, dejando un espacio vacío notable en el público.
Shaila es un grupo de amigos desde el secundario y, esta vez, parecen incluir a sus fans en el “que no se corte”, al prometerles (y prometerse a ellos también) de volver con un nuevo disco bajo el brazo en unos meses.
Fotos de Camila Burel
Crónica Joan Rojo


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