We are so lucky - (por fin) Wolf Alice en Argentina
Wolf Alice promedia la hora de concierto. En medio de la full experience de sentir al público argentino, Ellie Rowsell toma el micrófono y le regala unas palabras a la audiencia: “¡Es mi concierto favorito!” afirma, y la ovación la abraza con el clásico “Olé olé olé, Ellie, Ellie”. Once años demoró el cuarteto londinense en llegar a Argentina y es anecdótico que haya sido un 25 de Mayo.
21:05 hs. Las luces se apagan y el público grita, aplaude y se emociona. Primero se presentan Joff Oddie (guitarra), Theo Ellis (bajo), Joel Amey (batería) y Ryan Malcs (como músico invitado en teclados) y, por último, Ellie Rowsell (voz) para que Wolf Alice haga el kick off de su primer recital en el país con “Throns”, “Bloom baby bloom” y “White horses”.
La puesta en escena es simple. Un telón de guirnaldas metalizadas, que por momentos se convertiría en un fondo de estrellas cuando rebotaba las luces blancas del venue, por otros, hacía gigante la sombra de Ellie sobre el telón con un destello contrapicado que llegaba desde el pie del escenario para terminar usando la bola de espejos y reflectar haces de luz en toda la sala. Una banda de rock alternativo que coquetea con las baladas, el pop, el grunge y el famoso “género canción” son más que suficientes para que Wolf Alice te vuele la peluca sin necesidad de apoyarse en visuales.
Hubo momentos para que brillen todos durante los cien minutos que duró el set. Theo se puso en el bolsillo al público que ocupaba el lado derecho del escenario, todo un frontman en el bajo incluso hablando con el público entre canciones. A su espalda, sobre su amplificador colgaba una bandera de Palestina (toda una declaración de ideales de la banda, sobre todo siendo británicos) y, finalizando la noche, colgó una bandera argentina con un “Wolf Alice” escrito usando el Sol de Mayo ocupando la O del nombre de la banda.
“Estoy muy emocionada, nosotros primera vez en Argentina, en Buenos Aires.” Intenta Ellie en un español simpático, auténtico y genuino. Las conjugaciones verbales no importan porque la intención de mostrarse cercana con su público es lo que éste valora y responde con gritos y cánticos clásicos argentinos como “Soy Wolf Alice, es un sentimiento, no puedo parar”.
No faltó tiempo para los hits del cuarteto como “Bros”, “You’re a germ”, “The sofa”, “Delicious things” y “Yuk foo” (con Ellie cantando con un megáfono), entre otros, promediaron el show. El ambiente se iba preparando para la cachetada del final, sin embargo, en la transición sonaron canciones para bajar un cambio como “Safe from heartbake” y “Lipstick on the glass” que dieron un aire íntimo y permitieron que cese el pogo para un breve descanso.
Para ser sincero y dar contexto, este cronista no puede ser objetivo con el recital. Conozco Wolf Alice desde el primer disco y siempre pareció algo imposible su llegada al país, salvo con algún festival grande del estilo Lollapalooza o Primavera Sound. Ver un Art Media con una concurrencia cercana a las dos mil personas solo por ellos, seguramente con muchos curiosos que aprovecharon las promociones de los últimos días para llenar el lugar, fue algo que hizo feliz a este relator.
Como no podía ser de otra manera y para terminar bien arriba, “Giant peach” y “Smile” fueron las canciones para terminar el set y el pie para que Ellie abandone el escenario y Joff Oddie revoleara su guitarra por el aire. Los bises empezaron con un “Last man on the Earth” para calmar a las fieras y finalizaron con “Don’t delete the kisses”.
“¡Perdón por tardar tanto tiempo en venir! ¡Esperamos volver pronto!” ¿Prometió? Ellie durante el recital. De este lado, esperamos que no sean nuevamente once años.


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