🔥 Korn en Argentina y Chile: dos noches intensas, una gira atravesada por emociones muy distintas
Después de nueve años, Korn volvió a Sudamérica y la experiencia terminó siendo mucho más que simplemente volver a ver una banda. Fueron días largos, emocionalmente intensos y completamente distintos entre sí.
El primer capítulo fue en Chile, el 8 de mayo, en el Estadio Nacional de Chile. Una jornada mucho más tranquila desde lo organizativo, donde todo fluyó con bastante normalidad desde el ingreso hasta la salida.
La primera banda en salir fue Chance, agrupación nacional encargada de abrir la jornada. En lo personal, fue una presentación que prácticamente quedó afuera de la experiencia porque gran parte de ese momento se fue recorriendo los puestos de merchandising ubicados en las inmediaciones del estadio.
Y ahí apareció una diferencia inevitable respecto a Argentina: los precios. Muchísimo más bajos que los que terminarían viéndose días después en Buenos Aires, algo que llamó bastante la atención entre quienes viajaron para seguir la gira.
Después llegaría el turno de Seven Hours After Violet, el proyecto liderado por Shavo Odadjian.
Una banda que, hasta ese momento, nunca había escuchado en vivo. Y la sorpresa terminó siendo positiva. El grupo mostró un sonido prolijo, pesado y bastante atmosférico, con muchos fragmentos y estructuras que inevitablemente remiten al universo sonoro de System of a Down, aunque manteniendo una identidad propia.
El setlist incluyó:
Abandon
Radiance
Alive
Go!
Float
Gloom
Cry...
Paradise
Glink
Graves (tema aún no editado oficialmente)
Sunrise
Shavo se mostró constantemente activo arriba del escenario, recorriendo plataformas y conectando rápido con el público chileno.
Después llegaría el turno de Spiritbox, una de las bandas modernas más fuertes del circuito actual y también una de las más esperadas personalmente. Para quienes seguían anteriormente a Iwrestledabearonce, ver hoy a Courtney LaPlante al frente de Spiritbox tiene otro peso emocional.
El setlist fue:
Cellar Door
Black Rainbow
Perfect Soul
Keep Sweet
Jaded
The Void
Hurt You
Yellowjacket
Circle With Me
Rotoscope
Holy Roller
Soft Spine
Temas como “Circle With Me” o “Holy Roller” volvieron a demostrar por qué la banda está creciendo tanto a nivel mundial. Desde un costado cercano a la pantalla, el impacto visual y sonoro fue enorme.
Y después apareció Korn.
Ahí todo se volvió otra cosa.
Nueve años después, estar nuevamente frente a la banda en otro país generó una sensación difícil de explicar. El público chileno se mostró mucho más tranquilo comparado con el argentino, pero igualmente conectado durante toda la presentación.
A diferencia de Colombia y Perú, donde había sonado “Proud”, tanto en Chile como en Argentina la banda decidió incluir “Ball Tongue” dentro del setlist, algo que fue muy celebrado por los fans más viejos.
Después del show, todo terminó de manera ordenada. Vuelta al hotel, regreso al país y rápidamente empezar a prepararse para la segunda parte de la historia.
🇦🇷 Parque Sarmiento: una jornada agotadora desde antes de entrar
El domingo ya arrancó cuesta arriba.
A las 8:30 de la mañana las filas en Parque Sarmiento ya eran enormes. Mucha gente había llegado desde madrugada para intentar conseguir lugar adelante.
El problema fue que la organización nunca estuvo a la altura del evento.
Las puertas estaban anunciadas para las 16 hs, pero terminaron habilitando accesos cerca de las 15 hs de forma completamente desordenada. Desde ese momento empezó un circuito caótico: controles con perros, filas improvisadas, validación de QR, entrega de pulseras y corridas constantes entre distintos puntos del predio.
Todo sin señalización clara.
Mucha gente terminó perdiéndose de sus grupos en medio de los movimientos. Incluso hubo asistentes de platea que terminaron ingresando a campo por errores organizativos.
En el caso personal, la separación ocurrió ya dentro del VIP: mientras uno intentaba ir hacia el lado izquierdo, buscando ubicarse del lado de Head, otras personas eran desviadas hacia el lado opuesto del campo.
La sensación general era la misma en todos lados: desorden absoluto.
Y lamentablemente, la salida repetiría exactamente el mismo problema horas después.
⚡ Una grilla muy distinta entre sí
La apertura en Buenos Aires quedó en manos de Las Tussi.
La propuesta, mucho más cercana al punk rock clásico y con ciertos guiños sonoros a bandas como Ramones o 2 Minutos, terminó sintiéndose desconectada del clima general del evento.
Más allá de gustos personales, el show dejó poca interacción con el público. La sensación general fue fría, especialmente considerando que mucha gente llevaba horas esperando dentro del predio.
Después llegaría nuevamente Seven Hours After Violet, esta vez ya con un público argentino muchísimo más efusivo y con Shavo mostrando todavía más soltura arriba del escenario.
Después volvería el turno de Spiritbox, que otra vez sostuvo uno de los puntos más altos de toda la jornada. Técnicamente impecables, aunque por momentos las voces quedaron algo tapadas por la instrumentación.
🔥 Korn y el peso de nueve años
Korn terminó saliendo algunos minutos más tarde de lo pautado, pero desde el comienzo el impacto físico del show se sintió inmediato.
El setlist fue:
Blind
Twist
Here to Stay
Got the Life
Clown
Did My Time
Am I Going Crazy
Shoots and Ladders
Coming Undone
Reward the Scars
Cold
Twisted Transistor
Dirty
Somebody Someone
Ball Tongue
Y'All Want a Single
Encore:
4 U
Falling Away From Me
A.D.I.D.A.S.
Freak on a Leash
Low Rider
Desde adelante, la presión contra la valla fue constante durante todo el show. Mucho movimiento, muchísimo pogo y un público reaccionando especialmente fuerte en los clásicos.
Jonathan Davis se mostró visiblemente cómodo y contento durante gran parte de la presentación, interactuando más desde lo gestual que desde la palabra.
Quizás uno de los detalles más llamativos fue cómo varias canciones históricas tuvieron menos respuesta que los temas más viralizados en redes sociales o TikTok. Algo que empieza a repetirse cada vez más en recitales masivos.
🖋️ Más allá del recital
La experiencia terminó siendo agotadora física y mentalmente.
Pero también dejó momentos difíciles de olvidar.
Desde llegar de madrugada para conseguir valla, hasta permanecer adelante durante todas las bandas, pasando por la intensidad del público y el peso emocional de volver a ver a Korn después de tantos años.
Porque al final, más allá del caos organizativo, de las filas interminables y del cansancio acumulado, quedaron las canciones, el viaje y esa sensación imposible de replicar cuando una banda que te acompañó durante gran parte de tu vida vuelve a aparecer frente tuyo.
Y eso, incluso después de todo, sigue siendo más fuerte que cualquier problema logístico.
Un párrafo aparte merece también el trabajo visual que viene manejando Korn en esta gira. El juego de luces fue, directamente, impresionante. Desde adelante podía sentirse cómo cada cambio de iluminación acompañaba perfectamente el clima de las canciones, pasando de ambientes completamente oscuros y densos a explosiones de luces blancas y rojas en los momentos más pesados del show.
Lejos de ser un simple acompañamiento visual, la puesta terminó funcionando como una parte fundamental de la experiencia. Las pantallas, las sombras, los contraluces sobre Jonathan Davis y la manera en que sincronizaban cada detalle con canciones como “Blind”, “Clown” o “Freak on a Leash” potenciaban todavía más la intensidad del recital.
Incluso desde la valla, en medio del caos y la presión constante del público, había momentos donde inevitablemente uno terminaba frenándose unos segundos solamente para mirar el escenario y dimensionar el nivel de producción que estaba manejando la banda.
Sacamos pocas fotos por la cantidad de robos que había en el recinto al no está acreditados no hay que jugarsela a la del fotógrafo y lo mejor es mantener sus pertenecías bien guardadas
Crónica de Pablo Reinante


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