Jinjer sin palabras

Lo de Jinjer fue una de esas noches donde la música habla más fuerte que cualquier palabra. Y es literal: los ucranianos no son de discursos largos ni de interacción constante, pero tampoco lo necesitan. Arriba del escenario, todo pasa por lo que tocan.
La velada arrancó con Muñeki77a, encargada de abrir el ritual, que no solo calentó motores sino que aprovechó el momento para presentar “Tita”, su nuevo tema, dejando el terreno listo para lo que vendría después.
Y lo que vino fue una aplanadora.
Jinjer llegó a Buenos Aires en el marco de la presentación oficial de Duél, un material que ya había asomado en su visita anterior, pero que ahora toma forma definitiva en vivo. “Duél” fue justamente el punto de partida: oscuro, tenso, marcando el pulso de un show que no iba a soltar a nadie.
Desde ahí, todo fue intensidad pura. “Green Serpent” y “Fast Draw” funcionaron como una descarga inmediata, con una banda que suena compacta, filosa, casi mecánica en su precisión. Tres instrumentos y una voz… pero qué voz.
Tatiana se roba todo sin esfuerzo. Tiene esa dualidad hipnótica: por momentos angelical, casi etérea, y al segundo siguiente completamente devastadora. Su presencia escénica es magnética, y hasta su estética suma: vestida como una muñeca, contrastando con la brutalidad que sale de su garganta.
“Vortex” y “Disclosure!” llevaron el viaje a un terreno más profundo, mientras que “Tantrum” volvió a golpear con violencia. “Teacher, Teacher!” fue uno de los picos de conexión con el público, que ya estaba totalmente entregado.
El corazón del show encontró su groove con “Kafka” y “Judgement (& Punishment)”, densos, envolventes, seguidos por “Hedonist”, que mantuvo la presión al máximo. “I Speak Astronomy” aportó ese momento más atmosférico, casi trance, antes del golpe final.
Y ahí Jinjer fue implacable.
“Perennial” y “Someone's Daughter” cargaron el aire de emoción y tensión, “Rogue” levantó la temperatura otra vez y “Pisces”… bueno, “Pisces” directamente rompió todo. Catarsis total.
El encore con “Sit Stay Roll Over” fue el cierre perfecto: directo, agresivo, sin vueltas.
Pero más allá del setlist, hubo algo que también se sintió: una banda más suelta, más conectada. A diferencia de su última visita, esta vez se la vio a Tatiana más sonriente, más cercana con el público, incluso soltándose a bailar en algunos momentos, mostrando una faceta distinta sin perder ni un gramo de intensidad.
Jinjer no vino a hacer un show más. Vino a confirmar que está en su mejor momento. Y cuando una banda así decide hablar… no necesita palabras. 🔥🤘

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