🔥 DESTRUCTION + DEATH TO ALL EN BUENOS AIRES: UNA NOCHE DE METAL SIN CONCESIONES 🔥
Buenos Aires volvió a demostrar por qué es territorio sagrado para el metal. El Teatro Flores fue escenario de una noche intensa, cargada de historia, pogos y devoción, donde el thrash y el death metal se dieron la mano en un ritual que fue de menor a mayor… hasta explotar.
La velada comenzó con Manifiesto, que no solo cumplieron con abrir la noche, sino que lo hicieron con actitud, entrega y un sonido crudo que preparó el terreno como corresponde. Lejos de ser simples teloneros, demostraron que la escena local sigue viva, afilada y con hambre de escenario.
Luego fue el turno de LÁZARO, que salió a escena con una potencia demoledora. Desde el primer riff, la banda dejó claro que venía a marcar territorio: velocidad, agresión y una respuesta inmediata del público. Su set fue directo al mentón, sin rodeos, dejando el ambiente en ebullición y listo para lo que vendría después. Una apertura que funcionó como debe funcionar el thrash: rápido, violento y efectivo.
Con la sala ya encendida, DESTRUCTION tomó el control del escenario y no lo soltó más. Arrancando con “Curse the Gods” y recorriendo himnos eternos como “Destruction”, “Bestial Invasion” y “Thrash ’Til Death”, la banda alemana ofreció un setlist equilibrado entre clásicos y material más reciente. Schmier y compañía demostraron que el legado sigue intacto y que su presente es tan filoso como en los años dorados del género. El público respondió con pogos constantes y una entrega total, reafirmando por qué Destruction es palabra mayor dentro del thrash metal mundial.
Pero la noche todavía guardaba su momento más emocional y simbólico.
El cierre quedó en manos de DEATH TO ALL, y ahí el show se transformó en algo más que un concierto. La gira “Symbolic Healing Tour” llegó a Buenos Aires para celebrar los 35 años de Spiritual Healing y los 30 de Symbolic, dos discos fundamentales que redefinieron el death metal técnico y progresivo. Desde el primer acorde, la sensación fue clara: esto era una ceremonia.
Clásicos como “Crystal Mountain”, “Spirit Crusher” y “The Philosopher” resonaron con una fuerza brutal, recordando por qué la obra de Chuck Schuldiner sigue siendo eterna. Lejos de sentirse como un simple tributo, Death To All logró transmitir respeto, emoción y una ejecución impecable que conectó de lleno con un público profundamente comprometido.
En conjunto, la noche fue un recorrido completo por distintas caras del metal extremo: la sangre nueva nacional, la potencia del thrash local, la leyenda viva del thrash alemán y el homenaje definitivo a una de las figuras más importantes del metal de todos los tiempos.
Una noche intensa, histórica y sin concesiones. Metal puro en el corazón de Buenos Aires. 🤘🔥
Fotos de facundo di Salvo
Crónica de Pablo Reinante


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