Powerwolf dio una misa en el Teatro flores


Los lobos alemanes desataron un ritual explosivo en el cierre del War & Wolves Metal Fest. Una experiencia mística, teatral y feroz que dejó huella en la escena local.

El miércoles por la noche, el Teatro Flores se transformó en una iglesia profana, con cánticos litúrgicos sustituidos por coros de metal y una congregación que celebró con devoción cada momento. Powerwolf, uno de los nombres más fuertes del power metal europeo, regresó a la Argentina con un show imponente que puso fin al War & Wolves Metal Fest, una doble jornada que había tenido a Sabaton como protagonista el día anterior.

Un inicio bien argentino

La apertura estuvo en manos de Helios y Azeroth, dos bandas locales que supieron estar a la altura del evento. Azeroth, en particular, sorprendió con una performance ajustada, potente y precisa. La voz de Ignacio Rodríguez brilló en cada pasaje melódico y el público, atento y receptivo, respondió con ovaciones. No es común que un acto soporte logre captar así la atención en shows internacionales, y eso habla muy bien del nivel alcanzado.

El lobo sale de su cueva

Pasadas las 21, con el teatro colmado incluso siendo día de semana, el grito de la manada se hizo sentir: “¡Powerwolf! ¡Powerwolf!”. Las luces se apagaron y la ceremonia comenzó. El telón se abrió y el despliegue visual fue inmediato: una escenografía sacada de una catedral oscura, trajes impecables, maquillaje ceremonial y actitud total desde el primer minuto.
Attila Dorn, con un castellano sorprendentemente fluido, fue más que un frontman: fue el maestro de ceremonias de una liturgia metálica donde el público no fue espectador, sino parte esencial. La banda jugó con la audiencia todo el tiempo, dividiéndola en mitades para competir en gritos, sumándola a bailes y arengas. En “Dancing With the Dead”, Dorn y Falk Maria Schlegel se robaron el foco con una coreografía inesperada que terminó de desatar la fiesta.

Energía pura

Lo de Falk fue digno de mención aparte: más allá de los teclados, el alemán fue el motor escénico del show, recorriendo el escenario, saltando, agitando y ondeando la bandera de la banda como si estuviera liderando una revolución. A su lado, Charles Greywolf y Markus Pohl (quien reemplaza a Matthew en esta gira) formaron una dupla de guitarras sólida y enérgica, mientras que Roel van Helden en batería fue una máquina implacable de precisión y potencia.
La misa y su evangelio

Durante casi dos horas, Powerwolf ofreció un setlist demoledor que combinó clásicos con nuevas gemas. Cada canción fue recibida como un himno. El pico de euforia llegó con “Army of the Night”, “Amen & Attack”, “Demons Are a Girl’s Best Friend” y “We Drink Your Blood”, donde los saltos y los pogos dominaron el suelo de Flores.

Pero también hubo espacio para la emoción: en “Alive or Undead”, las luces de los celulares reemplazaron a los encendedores y tiñeron la sala de una calidez inesperada en medio de tanto poder sonoro.
El ritual final

El cierre con “Werewolves of Armenia” fue un estallido. Powerwolf no dejó nada al azar: cada gesto, cada interacción, cada visual, construyó un espectáculo que superó lo musical para convertirse en experiencia. Aunque el formato teatral impide replicar las enormes producciones que presentan en Europa, lograron generar en Buenos Aires la atmósfera perfecta para una misa metálica.
Setlist – Powerwolf en Buenos Aires (Teatro Flores, 2025)

1. Bless ’em With the Blade


2. Incense & Iron


3. Army of the Night


4. Sinners of the Seven Seas


5. Amen & Attack


6. Dancing With the Dead


7. Armata Strigoi


8. 1589


9. Demons Are a Girl’s Best Friend


10. Stossgebet


11. Fire and Forgive


12. We Don’t Wanna Be No Saints


13. Alive or Undead


14. Heretic Hunters


15. Sainted by the Storm


16. Blood for Blood (Faoladh)


17. Sanctified With Dynamite


18. We Drink Your Blood


19. Werewolves of Armenia

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