Bardoma, Steelballs y Velocidad 22 en club V 25-04-2025
Con un Club V repleto y entradas agotadas, a las 23:47 apareció en el escenario Bardoma, un cuarteto que cuenta con un solo disco homónimo. Con la potente voz de Sabrina Gorosito, comenzaron lo que sería una noche de hard rock y heavy metal del más clásico estilo. Arrancaron con Despertando, siguieron con La enorme estupidez, Abismo y el primer cover de la noche: Grinder, de Judas Priest.
La base de estos chicos es demoledora, con Facundo Alvarado en batería y Miguel Giménez en bajo y coros. Luego llegó una invitada especial: nada menos que Melina Marciello, para interpretar Tu lugar, tema que recientemente estrenó videoclip. El dúo entre Sabrina y Melina fue excelente, funcionó con mucha química (¿un disco juntas algún día? Ojalá).
Después sonó Presencias del mal, adelantando material del próximo disco. Siguió Maldita necesidad, con un Edu Tobio desatado, soltando riffs, melodías y solos por todos lados. Cerraron su presentación con el cover Arañas y ratas. Un hard rock potente, como hace rato no escuchaba.
Con una botella de agua mineral de por medio, esperaba a una banda que tenía muchas ganas de volver a ver: Steelballs. Las había visto en el Furia Metal Fest 2023 y me gustaron mucho. Este año no había podido verlas todavía, así que esta era mi revancha, además en un lugar pequeño donde se aprecia mejor la potencia de una banda así.
Abrieron con Stormbringer, de su último disco The Neverending Fire. Le siguieron Ancient Fire, del primer álbum Thunder Strikes Again, Keeper of the Eternal Flame y Age of Leather (adelanto del próximo disco, si no me equivoco). The Immortal dio paso al primer cover: Don’t Talk to Strangers, del gran y eterno Dio.
despues Liberty or Death sonó incluso mejor que en estudio.
Hablemos de la banda: Juan Pablo Churruarín es el corazón, con esa voz tan particular. Los dos violeros, Jorge San Román y Juan Herrera, son la cabeza de este cuerpo, y el bajista Federico Initello y el baterista Manuel Vivona son las piernas que marcan el andar de Steelballs.
Siguieron con Stranger in the Sky, Inquisitor of Faith y The Oath. Cerraron a todo trapo con Campo de concentración, de Barón Rojo, e invitaron al escenario a Sabrina Gorosito y Paul Divano para cerrar su paso por este festival de 3 bandas.
El clima no daba tregua afuera, pero adentro se vivía una verdadera fiesta metálica. Finalmente llegó el momento de Velocidad 22, banda a la que también había visto en el Furia Metal Fest, aunque con un sonido que aquella vez no los favoreció. Esta vez, con condiciones óptimas, se hizo justicia.
Arrancaron exudando alcohol y gasolina, Heavy es violencia y A 10.000 km, temas que fueron coreados con fuerza por todo el público. Le siguieron Culto al acero, Hijos del caos, Maquinación, Ellos viven, Terapia de choque y Quemando asfalto.
Germen y Pala son la base para que Lucho y Yulian se lucieran con riffs punzantes y solos precisos, y Paul Divano —el frontman— demostró su versatilidad en todo el escenario, confiado en la maquinaria perfectamente aceitada que lo respalda. Cerraron con Bajo la garra, Alas metalizadas y, si la memoria no me falla, Mal pero fuerte… ¿o fue Vándalos de cuero? Disculpen, mi memoria ya no es lo que era.
En cualquier caso, quedó claro que su álbum más reciente ya se está convirtiendo en un clásico: 7 de los 8 temas fueron interpretados en vivo.
La jornada tuvo de todo: una grata sorpresa con Bardoma, presentaciones demoledoras de Steelballs y Velocidad 22, sonido impecable, y ese clima lluvioso que suele acompañar las noches históricas. Heavy metal, birra (o agua mineral en mi caso), y una escena argentina que sigue rugiendo con fuerza.


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